
La novela policial con su carga de enigma, suspenso, detectives, investigadores privados y, en numerosos casos, crítica social ha sido un insumo significativo y constante del cine. Ya en los comienzos del cine mudo, el género policial formó parte de los atractivos que convirtieron al séptimo arte en un fenómeno masivo.
Un empleado de banco es asesinado por un ladrón mientras duerme. Al día siguiente el ladrón gasta el dinero robado tomando copas en un bar y es atrapado por la policía. Ese es el argumento de “Historia de un crimen” (1901), un corto de 5 minutos de duración dirigido por Ferdinand Zecca, considerada como la primera aproximación al género, seis años después de que los hermanos Louis y Auguste Lumière con “La salida de la fábrica Lumière en Lyon” en 1895 hayan convertido una virtual atracción de feria en un fenómeno social.
Cuando la industria cinematográfica, en la década del ´40 adquirió la repercusión de masividad y convocatoria, con el género policial como uno de los más relevantes, Hollywood, abrevó en las novelas adaptándolas al cine. E incluso, contrató a novelistas destacados a fin que colaboren en esas adaptaciones.
Raymond Thornton Chandler nació en Chicago el 23 de julio de 1888. Cuando su padre con problemas de alcoholismo se fue de la casa, al final del siglo XIX, junto con su madre, de origen irlandés se radicaron un tiempo en un suburbio cercano a Londres. Gracias a su tío, abogado y con buen pasar económico estudió en el Dulwich College. Se nacionalizó inglés en 1907 y fue voluntario en la Primera Guerra Mundial, como soldado del regimiento canadiense Gordon Highlanders, heredero del regimiento escocés del mismo nombre. Luego de la guerra se estableció en California y fue empleado bancario, periodista de varios periódicos y vicepresidente de una petrolera. Sus problemas con el alcohol, sus reiteradas ausencias laborales y algunos amoríos hicieron que perdiera su trabajo. Hacia 1933 comenzó a escribir en Black Mask con “Los chantajistas no disparan” y en otras revistas policiales populares impresas en papel de menor calidad, lo que se conoció como “Pulp fiction”.
El género de novela negra había comenzado a tener una importante difusión y Chandler en sus relatos toma como referentes a Dashiell Hammett y a Eric Stanley Gardner, incorporando una inusual dosis de ironía y mordacidad. En 1939 publica su primera novela “El sueño eterno” en la cual aparece Philip Marlowe, un detective privado, lacónico, cínico, escéptico, bebedor empedernido, ligeramente misógino y algo homófobo. Por otra parte, es un contumaz jugador de ajedrez y disfruta la poesía. Sería la primera de un total de siete novelas en las que Marlowe sería protagonista. Chandler lo había incluido en un cuento “El confidente”, publicado en 1934 y utilizó para la redacción de “El sueño eterno”, dos cuentos anteriores “El telón” y “Asesino bajo la lluvia”.

“Me había puesto el traje azul añil, con camisa azul marino, corbata y pañuelo a juego en el bolsillo del pecho, zapatos negros, calcetines negros de lana con dibujos laterales de color azul marino. Iba bien arreglado, limpio, afeitado y sobrio y no me importaba nada que no lo notase todo el mundo. Era sin duda lo que debe ser un detective privado bien vestido. Me disponía a visitar a cuatro millones de dólares” cuenta Marlowe al inicio de la novela. Se encaminaba a la mansión del general Sternwood, un viudo millonario que vive recluido en su casa. Éste lo había convocado al invernadero donde permanece, rodeado de sus orquídeas, la mayor parte del día, en función que su hija menor, Carmen debía un monto considerable a Geiger, el dueño de una librería y era objeto de chantaje. Vivian, la hermana mayor de Carmen estima que el interés de su padre, en realidad, es descubrir la razón de la desaparición desde hace un mes de su empleado, Rusty Reagan, un antiguo contrabandista y yerno del general.
La trama se va complejizando con condimentos de poder, conspiraciones, corrupción, crimen, vueltas de tuercas y tensión dramática a lo que se le suma una historia de amor. Ningún personaje aparece completamente inocente y solo en el final parece comprenderse (y tal vez no enteramente) la realidad de los hechos narrados. Sobrevuelan cuestionamientos morales. El estilo es atildado, la velocidad del relato y las descripciones de los lugares, los gestos de los personajes y (como se percibe en el párrafo transcripto) sus particularidades lo hacen muy cinematográfico.
Era inevitable, entonces, que “El sueño eterno” fuera película. En 1946, Howard Hawks, que había dirigido varios géneros fílmicos y entre ellos, algunos celebrados policiales como “Código penal” (1930) y “Scarface” (1932), dirigió la primera versión de la novela de Chandler. El notable escritor William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman la adaptaron en un guión que incorporó la relación amorosa entre Marlowe y Vivian, posiblemente, en función que Humphrey Bogart y la joven Lauren Bacall, que encarnaban esos papeles eran pareja en la vida real.
Lo intrincado del argumento motivó que los guionistas se comunicaran con Chandler porque no podían desentrañar, según la novela, quien era el asesino de un personaje en particular. El autor les contestó de mala manera que la respuesta estaba en el libro. Poco tiempo después, Chandler los llamó para decir que había revisado el libro y no podía determinar quién había matado al personaje en cuestión, por lo que les dejaba a ellos la decisión del culpable.

El reconocido crítico Roger Ebert afirmó: “Es típico de esta película tan enigmática que nadie se ponga de acuerdo ni siquiera sobre por qué resulta tan desconcertante. Sin embargo, eso nunca ha afectado a la perdurable popularidad de “El sueño eterno”, porque la película trata sobre el proceso de una investigación criminal, no sobre sus resultados”.
La película fue rodada durante la guerra en los estudios de la Warner Brothers en Burbank, California, entre el 12 de octubre de 1944 y el 12 de enero de 1945 y estrenada, hace ochenta años, el 22 de agosto de 1946 en Atlantic City, New Jersey y en la Argentina se la conoció el 5 de marzo del año siguiente bajo el nombre de “Al borde del abismo”. Se convirtió en una de las películas más icónicas del género policial.
En 1978, Michael Winner realizó una nueva versión de “El sueño eterno” que en los países de lengua castellana se llamó “Detective privado”. El director, también guionista, le infringió numerosos cambios al texto. En primer lugar, el protagonista es interpretado por Robert Mitchum que era varios años mayor que el Marlowe de la novela. La historia transcurre en Londres y sus alrededores y contenidos de homosexualidad, pornografía y escenas de desnudos que no estaban en la primera versión de la película (por las rígidas normas de censura de esos años) aparecen en esta versión. El veterano actor James Stewart es el General Sternwood y actúan en otros papeles, Sarah Miles, Richard Boone, Joan Collins, Edward Fox y Oliver Reed.
Evidentemente, la repercusión que había tenido “Adiós, muñeca” película dirigida por Dick Richards en 1975 en la cual Mitchum había interpretado a Marlowe, de acuerdo al libro homónimo de Chandler publicado en 1940, hizo que se generara el interés para realizar una nueva versión de “El sueño eterno” con Robert Mitchum.
Antes, en 1944, Edward Dmytryk realizó “El enigma del collar” o “Historia de un detective”, también basado en “Adiós, muñeca”. Chandler escribió otras novelas policiales. Algunas de ellas fueron llevadas a la pantalla. “La dama del lago” (1945) es una película basada en un libro suyo con la dirección y la actuación protagónica de Robert Montgomery. “El doblón Brasher” o “La moneda trágica” (1946) basada en “La ventana alta”, dirigida por John Brahm. “Marlowe, detective privado” (1969), basada en “La hermana pequeña” dirigida por Paul Bogart con James Garner y “El largo adiós” (1973) sobre el libro homónimo, dirigido por Robert Altman y con Elliott Gould, todos con el personaje de Philip Marlowe, además de los films mencionados en los párrafos anteriores.

En la década del ´80 se realizó una serie de televisión con Marlowe como personaje principal, interpretado por Powers Boothe. Recientemente, en el año 2022, Neil Jordan dirigió “Marlowe”, con la actuación de Liam Neeson, a partir de “La rubia de ojos negros” un libro del escritor irlandés John Banville bajo el seudónimo de Benjamín Black que utiliza para sus novelas policiales, dando vida nuevamente al personaje creado por Chandler.
En el cine, Chandler también escribió guiones a partir de obras literarias de otros autores. “Pacto de sangre” (1944) basado en la novela de James Cain dirigido por Billy Wilder con Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson. De Patricia Highsmith adaptó “Extraños en un tren” (1951), dirigida por Alfred Hichcock. Y escribió el guion original de “La dalia azul” (1946), dirección de George Marshall y actuaciones de Alan Ladd y Verónica Lake. En el comienzo, su salario era de 25 dólares por día, más los gastos y su mejor trabajo pago fue la adaptación de “Extraños en un tren”, por el cual recibió 12.500 dólares.
Chandler falleció de una neumonía el 26 de marzo de 1970 en La Jolla, California. A mediados de la década del ´50 había recomendado a algunas editoriales las novelas de James Bond escritas por Ian Fleming, lo que le valió que fueran publicadas y se generara la repercusión que posteriormente tuvo ese personaje.
Osvaldo Soriano lo homenajeó en su primera novela, “Triste, solitario y final” (1973) cuando Stan Laurel (el flaco del dúo “El gordo y el flaco”) contrata a Marlowe para que averigüe por qué los productores ya no le ofrecen trabajo. En un libro en el cual también aparecen como personajes Charles Chaplin, John Wayne, Jane Fonda y Dick van Dyke, el propio Soriano se encuentra en la tumba de Laurel con Marlowe. Y el homenaje es doble, porque Soriano toma de “El largo adiós”, la frase “No te digo adiós, te lo dije cuando era triste, solitario y final”, que le termina dando título a su libro.